Marca2

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Desde que nacemos nos imponen una primera etiqueta o seña de identidad: nuestro nombre y apellidos. Según vamos creciendo, nos vamos dotando de otras señales de identidad que conforman  nuestra personalidad y estilo. Unas adquiridas, otras heredadas, otras impuestas y solo unas pocas elegidas 100%.

Es ahí donde las marcas y productos entran a formar parte de nuestra vida. No me refiero al hecho puntual de consumir un tipo de ropa, unos productos enlatados concretos, etc, me refiero al impacto y repercusión que tiene una elección en detrimento de otra.

Cada marca esta dotada de una serie de atributos y características, donde independientemente de factores que puedan condicionar el hecho mismo de poder o no poder adquirir una marca nos genera deseo, aspiracionalidad, notoriedad o simplemente necesidad.

Muchas veces, nuestra personalidad, ese estigma con el que cargamos toda una vida, se encuentra en una deriva emocional, social, sentimental o familiar que las marcas y la comercialización de productos aprovechan por un lado para generar notoriedad sobre una marca y por otro lado, la venta efectiva de sus productos.

Vivimos en un mundo globalizado, que en cierta medida nos hace carecer de personalidad individual. La global, la generalización no tiene porque ser malo. Trasmitir valores genéricos como la lucha, el sacrificio, la capacidad de plantearse una meta y seguirla hasta alcanzarla puede ser tratado desde múltiples ángulos, tanto en la vida misma como en la publicidad.

Vivimos alienados en un día a día particular, que marca su ritmo con campanadas de ingratitud, desobediencia, y en muchos casos carentes de sensibilidad y entendimiento hacia  lo que ocurre en el otro lado del mundo, independientemente del lado en el que estemos.

Comprender al prójimo, compartir con el su experiencia, su motivación, su sensibilidad y en especial, entender aquello que a simple vista nos puede chocar o hacer tambalear nuestro entendimiento común, forma parte de ese viaje hacia la riqueza cultural y social que todos deberíamos tener en cuenta. Nunca se sabe donde podemos encontrar los valores que nos inculcan nuestros padres, la fortaleza, el respeto y la lucha por querer avanzar. Aquí les dejo un ejemplo de anuncio publicitario que cada día en especial los que estamos en el lado europeo del mundo estamos entendiendo mejor acerca de lo que es el mundo menos occidental como puede ser Sudamérica.

https://www.youtube.com/watch?v=7SBnWzQaoRU

Ser especial, ser único empieza por la capacidad que cada uno de nosotros seamos capaces de insuflar cada día a la vida. Todos tenemos la misma oportunidad de hacer grandes cosas, de ser personas especiales por lo que hacemos y en especial por lo que podamos trasmitir al mundo. Nosotros somos la mejor marca que debiéramos proyectar hacia el mundo, empezando por hacer fluir lo mejor que llevamos dentro de nosotros.

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YO compro, TU pagas, EL recomienda, NOSOTROS aceptamos, VOSOTROS opinais, ELLOS influyen

decisores de compra

Hasta hace relativamente poco tiempo, el marketing estaba enfocado hacia el cliente. Ese gran concepto utilizado en mercadotecnia y en otras muchas ciencias para definir a un usuario, a un comprador, o a un pagador. Incluiamos todos esos términos en el mismo saco, o mejor dicho en la misma definición.

Los tiempos no corren, vuelan, y la evolución del consumidor se ha convertido en una especie de Dr. Jeckil y Mr. Hyde al mismo tiempo, es decir. Las estrategias comerciales tenían como he apuntado un foco en el cliente final, en el destinatario del producto o del servicio que la empresa ponía a su disposición. Hoy en dia, el termino cliente engloba a numerosos players en el proceso de compra, entendiendo como tal, el proceso de toma de decisiones que lleva como culminación un acto de compra. Surgen nuevos elementos que conforman el mantra de las decisiones: usuario, comprador, decisor, evaluador e influyente. El marketing debe enfocarse en todos y cada uno de estos personajes, ojo, todos pueden llegar a ser la misma persona o varias al mismo tiempo.

¿Quién elige el colegio de sus hijos?

¿Quién reserva las vacaciones de la familia?

¿Quién hace la compra de la semana?

Seguramente cada uno tenemos en mente nuestro caso personal y en base a ello damos respuesta, las empresas ahora también se hacen esta pregunta y buscan las posibles combinaciones de influyentes, decisiores y compradores para que su política de comunicación sea lo mas acertada y dirigida a las figuras determinantes del acto de compra. Yo puedo ser quien compre la comida de mi mascota, pero también puede ser que el veterinario sea el influyente que me recomienda una marca u otra, y obviamente no sere yo el consumidor final. Pero en cualquier caso, influye y es necesario conocer y saber articular una estrategia correcta para el correcto desempeño de la gestión de la venta. Tengo que saber a quien dirigirme, conquistar varios targets al mismo tiempo y no me refiero al concepto de segmentación, me refiero a que un producto debe ser canalizado en base a sus elementos decisorios. La publicidad debe estar enfocada a cada elemento determinante y debe aplicarse coherencia y sincronismo para alcanzar el éxito de cualquier propuesta comercial.