Las Maquinas al poder

poder e internet

*****       Mundo digital + Internet= realidad del hombre hoy    *****

Esta sencilla formula engloba toda la sociología y antropología del ser humano que vive en el presente actual.

No conocer, no estar integrado en la parte izquierda de la ecuación supone simplemente no pertenecer al mismo mundo que el resto. Estamos en la era de otorgar propiedades humanas a todo lo relativo con la tecnología y el mundo digital, virtual o como queramos denominarlo.

Exigimos integridad a la información, a los datos y sin embargo el hombre es el ser menos integro que existe, moldeable y manejable según las circunstancias y no siempre con un fin limpio y transparente.

Exigimos claridad, la misma de la que carecemos en nuestro devenir diario.

Exigimos veracidad a la información. ¿Somos seres en los que prime la veracidad en nuestros actos o palabras?

Intentamos otorgar o traspasar a las cosas, a los objetos aquello que nosotros no somos capaces de cumplir como seres humanos. Exigimos que todo lo que nos rodea sea coherente, tenga sentido, nos entienda y sea veraz, pero no nos hemos parado a pensar de que la raíz de dicho incumplimiento radica en nuestra propia esencia. Somos lobos hacia nosotros mismos y hacia todo lo que nos rodea. Construimos todo a nuestra imagen y semejanza y eso supone que la proyección de nosotros mismos cometa los mismos pecados.

Integridad y coherencia son facultades difíciles de conseguir, mucho mas si queremos extrapolarlo a la información y datos que manejamos a nivel empresa. Somos partidistas en función de la necesidad nuestra toma de decisiones se aloja en una celda o en otra.

Somos complejos y el manejo de la información o mejor dicho su transformación en conocimiento lleva implícitos fuertes dosis de complejidad algorítmica para creer que tenemos controlado y acotado un problema. El mundo virtual o Internet en una replica una copia mirror de nuestra realidad como personas y esencia.

Si queremos un mundo mejor debemos proyector lo mejor, no lo mas beneficioso en términos de utilidades o en términos monetarios. Cuesta cambiar el chip, pero sin embargo si no queremos ser absorbidos por el propio agujero negro que estamos creando, debemos cambiar la forma de proceder y de pensar.

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La inteligencia de ser listo

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Siempre me he hecho la misma pregunta, que es mejor, ser inteligente o ser listo. Quizás una característica necesite de la otra. En cualquier caso, en los tiempos que vivimos, la inteligencia aplicada al negocio se ha convertido en un pilar fundamental para mejorar cualquier negocio o cualquier implementación comercial.

Información tenemos toda la que queremos y mas. Lamentablemente no tenemos la capacidad y tampoco las ganas de adquirir mas y mas conocimientos. El equilibrio radica en utilizar la información necesaria para el problema de negocio que manejemos en cada momento.

Conocer los productos que ofrecemos, conocer al cliente que se quiere conquistar, conocer los movimientos de la competencia y del entorno nos permite afianzar nuestras fortalezas y estrategias como empresa para garantizar nuestra superviviencia en un mundo tan competitivo.

Inteligencia aplicada en la forma correcta nos convierte en seres ágiles, hábiles y por ende listos. Listos para aprovechar oportunidades propias o ajenas. El conocimiento fluye a velocidad de petabytes, con lo cual todos tenemos las mismas oportunidades de generar eficacia y eficiencia. La forma en la que digerimos y tratamos esa información, ese conocimiento, la forma de aprovecharlo es lo que nos diferencia de nuestro competidor. Ser el primero es importante, pero mas aun lo es el mantenerse. Para tener durabilidad, debemos estar alertas y atentos en cada momento a las señales tanto internas como externas para reaccionar en el tiempo correcto con las medidas correctas. No vale todo, pero todo lo que vale hay que saber implementarlo en tiempos y recursos adecuados a la coyuntura.

En este caso el ser inteligente no implica que se sea listo, pero si al revés. Cada uno elegimos el lado de la acera en el que queramos movernos.