Alcanzar la excelencia en las empresas

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El otro dia tuve la oportunidad de participar en el programa de radio latina network para emprendedores donde tratamos de resolver la siguiente pregunta:

¿Que es lo correcto para la empresa?

Les dejo el podcast de nuestra charla.

 

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Ser emprendedor y no morir en el intento

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Siempre había pensado que si un hijo nos dice: “Papa, de mayor quiero ser artista” era la mayor desgracia que podía tocarle a una familia. Sin embargo, la cosa puede ir a peor, si la respuesta es la de querer ser emprendedor. Bromas aparte, este mundo esta muy necesitado de seres con capacidad de emprendimiento y con ganas de aportar nuevas soluciones y planteamientos para el resto de mortales.

No queda muy claro si el emprendedor nace o se hace. Lo que si está claro es que el emprendedor empieza cuando una inquietud pulula por su cabeza en forma de idea y tiene el deseo de ponerla en práctica.

Hay 2 grandes errores que los emprendedores principiantes cometen y que provocan que una idea que puede ser brillante caiga en saco roto. Una vez que tenemos la idea automáticamente visualizamos la materialización de la misma pensando en que ya somos una gran empresa con miles de empleados y facturando millones de euros. El otro gran error es pensar que si no disponemos de un gran presupuesto no podemos poner en marcha nuestra idea.

Para el primer problema la solución es calma y aterrizar con números y estrategias la viabilidad de nuestra idea. Para lo segundo, el dinero es importante pero no tiene por qué ser un freno. Imaginemos un estudiante de cocina que quiere tener un restaurante de 3 estrellas Michelin, quizás antes de llegar a ese punto debe ofrecer su producto de forma gratuita hechos en la cocina de su casa y “pateando“ las calles en busca de clientes. Para esto no es necesario mucho dinero pero si poca vergüenza y mucha actitud para no desanimarse.

Disponer de talento o rodearse del mismo nos ayuda a que nuestra idea se pueda materializar. Al final lo que diferencia una idea que se pone en práctica de otra que no, es la actitud que tengamos para atrevernos a hacerlo es decir: Haz-titud. Existen numerosas ideas brillantes que se quedan en el cajón por no tener la energía suficiente para atreverse. El emprendedor debe tener una serie de cualidades innatas que el resto de la población no tiene. Perder el miedo a equivocarse, perder la timidez para hacerse escuchar. Unir un quiero con un puedo es una tarea dura, pero lo es menos si la disciplina y el hábito trabajador están de nuestro lado siempre y cuando estemos entrenados para dicho fin.